Alejandra Correa (Minas, Uruguay, 1965; desde los tres años vive en Buenos Aires)
Largos pasillos de la noche
me fui
dejé una niña
que gime y se deshace
del otro lado de ese abismo
no hay noche
ni el último de los relojes
las palabras son apariencias
escaleras en las que nadie
silba a las ocho
Largos pasillos de la noche
mi augurio se cierra
y me deja sin aire
mi cuerpo crece escondido
en el certero hueco
del plexo
y este silencio se pudre
se pudre
ahí donde mañana
—tal vez mañana—
se derramen salmos y girasoles
y un río de lava
donde la soledad reviva
intacta
danzando
en largos pasillos de la noche
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