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Severino Filgueira (Aracaju, Brasil, 1937)
La gente tiene que aprender
a quebrar los huesos de sus semejantes
en los crueles dientes,
ser rápidos y no depurar
los podridos aromas.
Después queda todo limpio
y servirá de calma meditación
ante las dudas pueriles
que asaltan al individuo piadoso.
Otro tiempo será mejor
pero es necesario estar fuerte
para conseguirlo.
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