SOBRE LA PLOMERÍA DESPUÉS DE UN ATAQUE AÉREO   

Alan Dugan (Nueva York, 1923-2003)

 

Las casas dejan caer los ladrillos

tras la nube de polvo del bombardeo,

que se transforman en escombros rojizos, ágiles

mientras los árboles de las cañerías

se levantan más de cuatro pisos encima del aire

cargados de frutos de porcelana:

lavamanos, bañeras, tazones de inodoro.

 

Oh que nuestra cultura hidráulica se levante

de la pila de basura de tubos de plomo, renovada

y surja como un géiser

cuando pase la tormenta de fuego,

que regrese a las alcantarillas,

así todos los amantes subterráneos

podrán juntar sus aguas con las aguas de la vida,

y la desnuda en la bañera del cuarto piso,

aunque muerta, deseable, los cueros al aire,

se convierta en la deidad de los manantiales urbanos


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