Frecuencia de tiroteos en las inmediaciones de nuestro cuerpo. Las noches llegan como amenazas secretas. Explosiones, aullidos de ambulancias y neumáticos, pasos que se precipitan. Espasmos de una agitación avanzada. La vieja época pierde el ritmo cardíaco, boquea en el estanque seco de su propia historia. Detrás de las puertas cerradas a doble llave, pasador y moral sin dientes, todo el mundo conteniendo el aliento. Timbales y música a volumen crítico. El baile de los muchachos del otro lado de la pared. Desde aquí no hay mucho que explicar: acumulo muecas, examino ideologías pero en conjunto ignoro si son libres o felices, qué heroísmo reclaman, qué sueños conciben. A veces hay un accidente en el tocadiscos y entonces los muchachos con puños y pies golpean las paredes para escapar de estos tiempos difíciles y oscuros.
Comentarios
Publicar un comentario