BASORA
Hugo Gutiérrez Vega (Guadalajara, México, 1934-2015)
En esta nueva
rigidez del aire
se detienen los cuerpos y las horas.
Nada
transita y en la madrugada
nada se escucha. Está desierto el
día
y no hay risas ni pájaros ni cantos.
A lo
lejos, las torres de un Bizancio
que era y no era la ciudad de
siempre;
borraban sus perfiles
en la niebla rojiza y
enemiga.
Pero nada se mueve, no se escuchan
los
gritos de soldados vencedores
ni el estertor del afligido
viento
ni el lamento sin fin de la derrota.
Las
llamas arden pero no iluminan.
La noche es turbia y en silencio
pasan
los hijos de un verano sin sonidos,
de un principio
de otoño acogotado.
De lo que nos dijeron poco es
cierto:
una aurora del mar, la luz violácea,
los besos
en la tarde
y las caricias que otorgó la vida.
El
fuego va acabando y no sentimos
el prudente calor de su
rescoldo.
No agita el aire las banderas rotas.
En el
silencio de la nueva aurora
sabemos que la apuesta está perdida.
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