I+D   

José Fernández de la Sota (Bilbao, 1960)


Y cómo puede ser que cada día haya sido
el peor de nuestra vida. Es lo que se pregunta
Carlos Vitale en su Descortesía del suicida.
Podemos convertirnos en fábricas de malos recuerdos
y eso es fatal. Pero para cerrar la fábrica
hace falta dinero. Reconvertir la planta
en una factoría de felicidad es costoso.
Transformar el dolor en placer y alegría
no resulta sencillo. Ir de lo químico
a lo cómico podría ser la clave
de la empresa, su lema, su divisa.
Habrá que investigar en la materia.
Es un producto extraño la alegría.
Hace falta ilusión. Hace falta afición.
Hace falta inversión.

 

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