LA TUMBA DE AKR CAAR
Ezra Pound (Hailey, Idaho, 1885-1972)
Soy tu alma, Nikoptis. He velado
Estos cinco milenios y tus ojos muertos
No se movieron ni han respondido a mi deseo,
Y tus miembros ligeros, que atravesé en llamas,
No han ardido conmigo ni con azafranada cosa alguna.
Mira, la hierba leve se levantó para hacer tu almohada
Y te besó con una míriada de lenguas vegetales;
Mas tú no me besaste.
De tanto leerlo gasté el oro en la pared
Y fatigué mi pensamiento en los signos.
Y no hay nada nuevo en este sitio.
He sido amable. Mira, he dejado los cántaros sellados
Por si despertabas y murmurabas por tu vino.
Y he mantenido suaves las túnicas sobre tu cuerpo.
¡Oh despreocupado! ¡Cómo podría olvidar!
Hasta el río hace tanto tiempo,
¿El río? eras menos que joven,
Y tres almas vinieron sobre Ti
Y yo vine.
Y volé sobre ti, las hice huir.
He sido íntima contigo, te he conocido.
¿Acaso no he tocado tus palmas y las puntas de tus dedos?
¿Acaso no me he deslizado a través de ti hacia los talones?
¿Cómo entré? ¿No fui yo tú en Ti?
Y ningún sol viene a socorrerme en este lugar,
Y estoy desgarrada contra la oscuridad tenebrosa;
Y no brilla la luz sobre mí, y no dices palabra,
Y pasan los días.
¡Oh! podría salir, a pesar de las marcas
Y toda su hábil labor sobre la puerta,
Salir a través de los campos de verde cristal...
Mas hay quietud aquí.
No me voy.
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