MONÓLOGO DE JOSUÉ

(Textos intervenidos de Carlos Fuentes y Juan Carlos Bautista)  

Missael Duarte Somoza (Juigalpa, Nicaragua, 1977)


El sol naciente se refleja en mis ojos abiertos.

Mi cabeza ha dejado de sangrar.

Un líquido espeso corre

de la masa encefálica a la arena.

Mis párpados ya nunca se cerrarán,

como si mis pensamientos siguieran empapando la tierra.

Aquí está mi cabeza cortada,

perdida como un coco a orillas

del Océano Pacífico en la costa mexicana de Guerrero.

Lloverán cabezas sobre México

—escribió el poeta—

Y caían,

Taciturnas, ariscas, olvidadizas,

caían,

antiguas cabezas ceremoniales…

Mi cabeza me fue cortada a machetazos.

Mi cuello es un tejido que se deshebra a jirones.

Mis ojos son dos faros de asombro abiertos hasta

que la siguiente marea se los lleve

y los peces se metan a mi cabeza

por el orificio sacrificial y la materia gris se vuelque,

entera, en la arena, como una sopa derramada, perdida en la tierra…

Yo, Josué, cuya única preocupación

en este instante es no morderse la lengua.

Porque aunque la cabeza esté cortada,

la lengua busca hablar, liberada al fin,

y sólo alcanza a morderse a sí misma,

morderse como se muerde una salchicha o una hamburguesa.

Carne somos y a la carne regresamos.

¿Así se dice? ¿Así se ora?

Mis ojos sin órbita buscan al mundo.

Fui cuerpo. Tuve cuerpo.

¿Seré alma? 


circulodepoesia.com

La voluntad y la fortuna, de Carlos Fuentes (reseña)

Cabezas (Juan Carlos Bautista) 


 

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